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Kumpir de gambas y guacamole

Los kumpir son típicos de Turquía y consisten en una patata asada rellena de lo que se nos antoje : maíz, encurtidos, ensalada etc. Se suelen ofrecer en puestos callejeros y se comen mientras se pasea, sobretodo en invierno ya que el calor de la patata ayuda a mantener las manos bien calientes.
Hoy os propongo un kumpir sofisticado con gambas y aguacate.

INGREDIENTES (4 personas) :

4 patatas bien grandes
100 gramos de gambas peladas
Maíz
Sal
Pimienta negra molida
Mantequilla

Para el guacamole

Dos aguacates maduros
Dos cucharadas de cebolla picada
Zumo de media lima
Una cucharadita de chili verde picante o rojo si no encontráis del primero (al gusto)
Sal

En primer lugar vamos a asar las patatas con su piel. Las lavamos bien y envolvemos en papel de aluminio. Las introducimos en el horno precalentado a 200 grados entre 30 y 45 minutos, los que sean suficientes para que queden bien blandas (lo sabréis porque al clavar un palillo o un cuchillo éste entra con suma facilidad en la carne).

Mientras se asan las patatas haremos el guacamole. Peláis los aguacates, les sacáis la pulpa, mezclamos con la cebolla picada, el zumo de media lima, la cucharadita de chili y el pellizco de sal. Recomiendo en este caso pasarlo por la batidora eléctrica para que quede bien suave.

Colocamos una cazuela con agua en el fuego y cuando hierve apagamos. Introducimos las gambas peladas y dejamos que se escalden durante 3 minutos. Retiramos del agua y reservamos.

Cuando las patatas estén asadas las retiramos del horno y abrimos en dos mitades sin llegar a separarlas. Debéis trabajar la patata en caliente, así que emplead guantes de cocina para no quemaros.

Sacamos la mitad de la carne, aproximadamente y de esa mitad desechamos la mitad y el resto la mezclamos con una cucharadita de mantequilla, un pellizco de sal y la pimienta negra. Reintegramos esa pulpa sazonada a la patata. Introducimos las gambas en cada patata y las cubrimos con guacamole, echando un puñado de maíz por encima. 

Ya están listas para servir. Lo mejor es llevarlas a la mesa en un cuenco o plato sopero y la gracia del plato, aparte del sabor, es el contraste entre la patata caliente y el relleno.